Apenas se conocen.
Están en la cama hace un rato.
Recién ahora se quedaron quietos.
Ella le da la espalda. El tiene un brazo detrás de la cabeza y mira hacia el espejo del techo.
- ¿Qué pensás? - pregunta él.
- Esa es mi parte de diálogo - responde ella.
El se ríe. Tiene una linda sonrisa.
- ¿Estás bien? - vuelve a preguntar.
- Si, gracias. ¿Vos? - dice ella pero por decir algo.
- Estoy cansado y aburrido.
- Uh. Todo mal entonces. ¿Nos vamos?
- No, no estoy cansado y aburrido de vos.
- Ah.
Se quedan en silencio. Ella supone que algo tiene que decir pero no lo dice. No lo dirá. No dirá nada, para qué.
- Podríamos hacer de cuenta que nos importa - dice él - que no hay nada más importante que vos y yo y esta cama, ahora.
- ¿Te parece?
- Si. Sólo por este rato.
- Bueno, no sé si me sale.
- Probá.
Lo intentan pero no les sale. En realidad, no les importa.